Esperanza Aguirre ha hecho público esta semana, que el próximo curso 2011/2012 se llevará a cabo un proyecto de bachillerato para los alumnos más brillantes de la Comunidad de Madrid. Dicho proyecto contará con el nombre de Bachillerato de Excelencia, y basará sus principios en una educación “mas adecuada a las características de los alumnos y más exigente”, según relató la presidenta regional. Únicamente aquellos estudiantes que hallan conseguido una nota media mayor de 8 en la ESO se asegurarán una plaza dentro de este selecto cupo. El ambicioso proyecto educativo tendrá lugar en un nuevo centro, el cual, aún se esta buscando, y solo admitirá 80 plazas, 40 alumnos por aula.
A simple vista parece una buena propuesta, por una vez el esfuerzo se premia, pero deteniéndonos un momento, ¿la educación de calidad es un derecho o hay que pagar un precio?. La realidad es que, se sea o no buen estudiante, todo el mundo merece los mismos privilegios, independientemente del uso que se les den. Los padres de aquellos alumnos con menos cualidades intelectuales o quizás menos perseverantes, se estarán preguntando si acaso sus impuestos son menos valiosos cuando en vez de traer un 10 a casa, su hijo le trae un 5. Esta propuesta huele a cortina de humo, mientras el modelo educativo español sigue siendo un desastre, nuestros políticos se cuelgan falsas medallas creyendo que por ofrecer una nueva propuesta para unos pocos, los demás debemos estar contentos. Lo cortés no quita lo valiente, el hecho de no ser el alumno mas brillante de la clase, no induce a pensar que sea un mediocre. Se deberían de exigir los mismos conocimientos a todo el mundo, quizás no todos los superen, pero es ahí donde se mide al estudiante. Nos atenemos ante un hecho de gran índole discriminatoria, y que como siempre recae a cuenta de los ciudadanos.
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